sábado, 8 de septiembre de 2012

Caballero sí hay, lo que no hay es puesto

Caballero sí hay, lo que no hay es puesto




Un día, como muchos, me subí a un bus, y ¡oh sorpresa!, todos los asientos estaban ocupados, la mitad de ellos por hombres, varias mujeres estábamos de pie y a ninguno de los 'niños' se le ocurrió la caballerosísima idea de cederle el puesto a una de nosotras. 

El pito del bus sonó, uno de los que estaba sentado se bajó y creí que el joven que estaba de pie, al lado de la silla recién desocupada, iba a decirle a una dama que la ocupara, pero no, hizo la de Shakira (ciego, sordo, mudo), y sin hacer reparo se acomodó en el puesto.
  • Esta situación me hizo recordar que una vez, cuando estaba en el bachillerato, la seño Magaly, sobre quien recaían las clases de Cívica, en una de sus charlas sobre la buena moral, urbanidad y todas esas cosas, nos contó que un día que había ido a Barranquilla se montó en un bus repleto de gente, en el que como en mi caso, los asientos en su mayoría estaban ocupados por hombres. Ella nos relató que ya le dolían los talones por haber caminado entaconada todo el centro de la ciudad, y como para que alguien se apiadase de ella y se diera cuenta de lo mal educados que estaban siendo pensó en voz alta: "niña, pero ya aquí no hay ni caballeros", a lo que un hombre, que dándose cuenta de sus inten- ciones, le respondió: "Doña, caballero sí hay, lo que no hay es puesto".


  • Y parece que muchos hombres piensan lo mismo, que achantados en su machismo y a falta de urbanidad, las mamás, en vez de educarlos desde niño y decirles que se levanten y les den al puesto a la señora que está de pie, lo que hacen es alcahuetear una conducta ociosa, dándole además una bolsa de 'chito' y una botella de gaseosa.

  • El hecho no es que me den a mí, por ahora soy joven y aguanto un trayecto de pie, pero se me sube el Solano a la cabeza y se me amarga el día cuando los estimados ni se inmutan al ver una embarazada, una mujer con un niño en brazos o un anciano, al punto de que en ocasiones, cuando voy sentada, me he parado a ceder la silla y los 'caballeros' se hacen los de la vista gorda, incluso aquellos que ocupan los puestos destinados para ellos, que en el caso de los buses de Metrosinú son los que tienen el cojín azul.

Pero bueno, a falta de 'caballeros', seguiremos existiendo damas, bien educadas o apiadadas con un gesto de cortesía y un poco de urbanidad.


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