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| Vereda La Balsa - San Bernardo del Viento |
No es porque sea mi pueblo, pero el Viento es un pueblo bacano, tiene una magia macondiana, un no sé qué en no sé dónde que amaña, así no tenga cajero automático, se vaya la luz a cada rato y el agua de llave sea esporádica. Cuando digo Viento, es San Bernardo del Viento.
Así la única vía terrestre en medio buen estado que lo comunica con el resto de la civilización esté llena de huecos y que esa misma carretera tenga un puente de un solo carril para cruzar el Sinú a la altura del corregimiento de La Doctrina. El puente es famosísimo nacionalmente, pero no ser monumental, ni histórico, como el de Boyacá. Este de nosotros es de un solo carril y es tan alto que no se puede ver de una orilla a otra, pero eso no es problema, como buenos servidores que somos los colombianos, la gente de La Doctrina se turna y se para en la mitad del puente con un trapo verde y otro rojo, y hace las veces de semáforo. Se supone que uno debe dejarles una monedita, pero los más vivos le dicen: "Cuando regrese" y de regreso dicen lo mismo. Si no estuviera allí, eso fuera un 'zambapalo', porque dos carros juntos, no caben y por lo que parece, nunca va a haber plata para hacerle el otro carril.
En las playas del Viento no hay Decameron, ni Hilton, ni condominios, ni nada de eso. Son playas vírgenes y eso es lo que las hace ser un paraíso, no hay estructuras grandes de cemento que interrumpan la vista en la inmensidad natural. La mayoría de las cabañas son casas de nativos de bahareque y palma, que tienen las paredes adornadas con hojas de revistas de venta por catálogos y páginas de EL MERIDIANO y EL PROPIO… Para que vean todos los usos que tiene el periódico.
En el Viento, los pelaos se levantan a punta de mazamorra de plátano y juegan en el mismo patio en el que está el criadero de puercos que alimentan con la nata que le queda a la leche. Allá, la famosa flor de Jamaica es una mata de monte y el mango se pierde en época de lluvia, porque como todo el mundo tiene un palo en la casa, nadie lo quiere ni regalado.
Es el único pueblo que conozco en el que el parque queda por un lado, la alcaldía en otro y la iglesia más lejos todavía, dándole la espalda al pueblo. Del Viento es Gossaín y también la Negra Chirí, el Cuca, el pelao que está participando en el Desafío y yo, por supuesto.
Si no tiene para dónde coger las próximas vacaciones, váyase para allá, que bien sabroso sí la va a pasar.

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